martes, 7 de abril de 2015
miércoles, 14 de enero de 2015
Nancy Fernández. Poéticas impropias. Escrituras argentinas contemporáneas (Universidad Nacional de Mar del Plata, Mar del Plata, 2014).
No es
sencillo dar con lecturas que sean tan coherentes y tan consecuentes con un
determinado paradigma teórico y crítico como lo son las de Nancy Fernández. Las
claves de lectura a las que apela, las líneas de lectura que traza, no sólo
atraviesan las diferentes partes y los diferentes objetos desplegados en Poéticas
impropias, sino que remiten por caso a (y resuenan por caso desde)
sus Narraciones viajeras, el libro que en 2000 dedicara a Saer y a
Aira. Y es que sabemos que toda crítica literaria sólida postula, desde su
misma práctica, determinada concepción de lo que es la literatura y determinada
concepción de lo que es leer (para discrepar, o para confrontar, se lo diga o
no, con otras concepciones posibles). Pero esa premisa asume, en el caso de
Nancy Fernández, una disposición tan constante, un tono tan compacto, una
resolución tan subrayada, que hasta podría decirse que cada una de sus páginas
puede llegar a funcionar casi como una especie de manifiesto.
Hay
una fuerte presencia de la teoría y la crítica en Poéticas impropias:
no están ahí tan sólo por el saber que puedan proporcionar, sino también por el
saber que pueden ayudar a producir. La remisión a Roland Barthes, a Deleuze, a
Foucault, supone más que una apoyatura, excede la función del suministro
discrecional de conceptos; Nancy Fernández los convoca para así ponerles nombre
a una sensibilidad y una competencia de lectura. De igual manera, las
referencias a Nicolás Rosa constan para dar cuenta de una tradición y de una
formación: menos para pagar una deuda, que es lo que suele decirse, que para
acrecentarla con nuevos abordajes literarios.
Las
premisas de Nancy Fernández respecto de la literatura, las que en Poéticas
impropias le van a permitir ocuparse de Copi o de Arturo Carrera, de
Juan L. Ortiz o de las escrituras argentinas más actuales, de Tamara Kamenszain
o de Leónidas Lamborghini, se nutren de las coordenadas ya canónicas del
postestructuralismo francés, por una parte, y por otra de esa heterodoxia
argentina (y de las ondas expansivas de esa heterodoxia argentina) que se
llamó Literal. Por eso Nancy Fernández lee en procura de rupturas
de límites, desvíos de la norma, opciones de margen, labilidad de fronteras;
lee poéticas del borde, reactualizaciones vanguardistas, transmutación de
valores y redefiniciones de lo narrable; lee derivas, contingencias, devenires,
travestismos, significantes en su materialidad.
Dos
renuncias vehementes determinan el horizonte general en el que van a
transcurrir estas lecturas críticas: renuncia a la “transparencia de la ilusión
referencial” y renuncia a toda comunicación directa y clara. La literatura, o
estas literaturas, responden a otra clase de afanes. Se desvinculan con toda
intención de un principio de semejanza con alguna realidad exterior, para
promover tanto mejor “cierto equívoco entre lo real y lo ficticio” o para
“producir realidad” desde sí mismas. Si alguna clase de realismo se considera,
ha de ser paradojal (como en Copi, en quien lo real es artificio), o
reinventado (como en Aira, que no presupone realidades naturales) o desmarcado
de sus convenciones clásicas (como en Leónidas Lamborghini, que a la vez
recupera el legado de las vanguardias).
El
exceso en la escritura, o bien la escritura en exceso, habilita (por caso, en
Copi) un “gasto gratuito del sentido”, de tal modo de emanciparse del
predominio de una finalidad comunicativa. Es lo que Nancy Fernández va a
resaltar tanto en el neobarroco de Arturo Carrera como en Literal:
la práctica significante inscripta en la propia textualidad, para lograr “una
palabra fraguada en la clandestinidad, resistente a la comunicación y a toda
regla de aceptabilidad”.
Esta
literatura que no refiere ni comunica, es decir que no lo hace de manera
directa o prioritaria, designa, en su radicalidad, el tipo de perspectiva que
Nancy Fernández decide solventar. Y es la que le va a permitir, en primera
instancia, atesorar ese corpus que es canon y a la vez contracanon: en
pleno Literal, Zelarayán; en la proximidad de Literal,
Kamenszain; retomando, vía Lamborghini, a Literal, César Aira, y
así siguiendo. Luego, con la misma determinación, es la que le va a permitir
abrir discusiones, contrastar escrituras. Discusiones: una sección considerable
de Poéticas impropias vuelve sobre la cuestión de la autonomía;
lo hace remitiéndose a Adorno, a Tel Quel, a Andreas Huyssen; desde
ahí entabla sus divergencias con la noción de postautonomía que Josefina Ludmer
propuso e instaló como una provocación a ciertas ideas demasiado establecidas
respecto de la literatura.
Contrastar:
los realismos percudidos o desconcertantes le permiten a Nancy Fernández
examinar de otra manera los realismos convenidos de la narrativa argentina de
estos años, las rebeliones contra el imperativo de la comunicación le permiten
resaltar la ausencia de fabulaciones crípticas en esas mismas narrativas; los
desafíos a las reglas de producción y distribución del arte, sostenidos desde
una voluntad de ruptura, le permiten advertir el acatamiento preponderante en
estos tiempos.
Así
estas Poéticas impropias alcanzan el sentido más potente de su
tan esmerada composición de una tradición alternativa: la posibilidad de
ambicionar una visión diferenciada del presente y en el presente.
MARTÍN KOHAN
(Nota
´publicada en RCLL, nº 80,
2014-1015)
miércoles, 8 de octubre de 2014
lunes, 25 de noviembre de 2013
El porvenir de las tradiciones
El porvenir de las tradiciones
"Un fantasma recorre el pensamiento crítico sobre la literatura: el de su fin. La renovada profecía apocalíptica, sin embargo, no arredra el progreso de estos papeles que, atentos a “la emergencia y la disputa de las escrituras múltiples”, desde “una mirada crítica, por momentos, descentrada”, interroga a la literatura sobre sus usos y fundamentos”.Ya desde el “Prólogo”, Edgardo Berg sintetiza el centro de gravedad del volumen con una serie de preguntas que lo atraviesan: “¿Cómo leer el tráfico literario por fuera de la práctica del link y de la vocinglería post? ¿Cuál es el lugar de la literatura en la actualidad? ¿Qué será de la literatura?”. Papeles en progreso II consta de cuatro partes: “I-Narrativas” (Correa, Berg, Mugica), “II-Poéticas” (Fernández, Mesa Gancedo, Cámara), “III-Interferencias” (Bollig, Wolf), “IV-Intervenciones” (Soberón, Kohan), que interpelan las ideas de “uso” y “tradición” a partir de un corpus que atraviesa el último medio siglo de nuestra literatura.
La primera parte abre con el ensayo “Silencio, destierro y astucia. Sobre la ‘Serie de los Irlandeses’ de Rodolfo J. Walsh” en el que Joaquín Correa desmonta la trama “geológica” que articula la tríada de cuentos. A la luz intertextual de Dublineses y de Retrato del artista adolescente, de James Joyce, y de precisos elementos tratados como micropartículas de “una pieza minimalista” (cuerpos, violencia, héroes, conciencia comunitaria y conciencia individual, adentro y afuera), Correa traza las líneas matrices de un sistema al que llamará, con acierto, “la pedagogía del desamparo”.
El trabajo de Edgardo Berg, “La duplicidad de lo real: Blanco nocturno de Ricardo Piglia” propone tres encuadres de aproximación a la novela: el de la mirada, el de la duplicidad y el del uso político del género policial. En esta lectura, la experiencia de lo visible (“mirar es mirar la relación entre las cosas”) no sólo funciona hacia el interior de la novela sino también hacia la reflexión teórica sobre el estatuto de la verdad y las condiciones de la ficción. En la “mirada bajo sospecha” que recae sobre los personajes descentrados (Croce y Luca Belladona) y en el “antiguo linaje literario” que culmina en el detective de Piglia, Berg encuentra las ficciones (paranoicas e identitarias) que filtran hacia la superficie una trama siempre oculta entretejida con la verdad y el poder. Esta duplicidad será una clave de lectura en la que “lo mellizo”, el símil y la duplicación establecen “dos historias”: aquella en la que “reside el enigma y se produce la tensión que mantiene el suspenso” y la otra en la que se descubre o se sugiere la verdad”. Los puntos de convergencia de esta dualidad (el enlace entre “la textualidad del autor y la historia de vida de sus personajes”, la actualización del debate “campo/ ciudad”, la puesta en superficie de una doble moral territorial y económica, el vínculo siempre renovado entre lo policial y lo político) serán la apuesta fuerte en la que tanto Berg como Piglia parecen apostar por “la permanencia de la literatura como interpelación social y experiencia crítica del mundo”.
En “Las teorías salvajes de Pola Oloixarac: una aproximación”, Fernanda Mugica apela a una ambiciosa concepción de “sintaxis” (“como arma de guerra”) para enfrentar la propuesta experimental de la autora. Poniendo a prueba categorías tradicionales previas a la “cultura del link” (espacio, tiempo, cita, referencia, alusión, narrador, metarreflexión, autorreferencia, collage, etc.), encuentra en la Buenos Aires atravesada por Google Earth, escenario de la novela, “una vuelta de tuerca al realismo” a partir de “lo real intervenido” y, en la continuidad entre la materialidad y la digitalidad, una aspiración oscilante que va del collage al compendio totalizador. Sin dejar de dialogar con “el trasfondo salvaje de las relaciones de nuestro presente” que Horacio González percibe en Las teorías salvajes y con esa “narradora hípereducada” que Beatriz Sarlo pone como eje de la novela de Pola Oloixarac, Mugica hace de su fascinación un itinerario de lectura signado por una sensibilidad poscontemporánea.
La sección “Poéticas” abre con “Algunas formas de la experiencia en Léonidas Lamborghini y Juan Laurentino Ortiz” de Nancy Fernández. El poeta urbano, signado por la historicidad, le permite una lectura de los usos de la tradición oral a través de su “poiesis” inclinada hacia el refrán, el tango y la gauchesca; el poeta de la naturaleza (no por eso exento de “razón mística”) le plantea, en su “opción por el margen” y sus “filiaciones”, los modos por los que fundar una tradición desde una trama “de continuo y en silencio” adquiere el valor de una libertad no negociable. Con estos ejes, Nancy Fernández indaga la categoría de tradición desde una concepción “dinámica y productiva” que, centrada en los tiempos de la literatura, desestabiliza los tiempos de la mera inmediatez.
“El tiempo del poema largo, ‘Las encantadas’ de Daniel Samoilovich”, de Daniel Mesa Gancedo, se detiene en los problemas teóricos que ese “género-forma”, el poema largo, “plantea a la escritura lírica” contemporánea. El poema, entendido como extensión, como duración, resulta aquí motivo de confrontación con el universo de la memoria, la historia, la lectura, la escritura. Remontando el proceso de creación del texto, Mesa Gancedo apela a lo extratextual como constitutivo del texto y encuentra en la voz del poeta Samoilovich, registrada por mecanismos tecnológicos, un artificio que colabora con el sentido.
El trabajo de Mario Cámara, “Poesía e historia en Punctum de Martín Gambarotta”, reflexiona sobre el contexto de aparición y la controversia (Saer-Desiderio, “zona”-“zanjita”) con las que el poemario interpela un ciclo histórico que escapa a la linealidad histórica y da el salto de los setenta a los noventa. La noción de “punctum” se enfrenta aquí no al tradicional “studium” sino a una renovada lectura del “spectrum”. El retorno de los setenta en los noventa, atravesado por cortes en el habla es, para Mario Cámara, materia prima fundamental para el abordaje de una poesía que reniega del exceso de literatura y que ha decidido una “apuesta por el fracaso”.
La tercera parte, “Interferencias”, se inaugura con “Washington Cucurto: cartonerismo, política y poesía” del inglés Ben Bollig. La mirada descentrada del crítico vislumbra en “la estética del robo” (“Borges era un chorro”, “Perón le roba la sonrisa a Gardel”) que Cucurto enarbola programáticamente una forma de “intervención política”. Los artificios del poeta vinculados al nombre de autor (la pseudonimia y la ficción autobiográfica) son el móvil inicial de un sistema de falsificaciones y clandestinidad que acaba por articularse en una teoría político-literaria, que por momentos parece una vindicación de la ilegalidad inmigratorio-contrabandista.
En “Josefina y Flora I. Posautonomía y crítica ficcional”, Jorge Wolf pone a discutir las propuestas teóricas de Josefina Ludmer (“posautonomía”) y Flora Süssekind (“crítica ficcional”). Con base en reflexiones surgidas de la propia literatura (Saer, Aira, Carvalho), Wolf enmarca el debate como parte del pensamiento abocado a las metamorfosis contemporáneas de la lectura-escritura. Las posturas de las autoras se convierte en terreno propicio para la verificación de una sospecha que las sobrevuela: enredada en la tensión entre la crítica como ficción y la ficción como crítica, la idea del fin de la especificidad literaria y la de la inquebrantable ética del valor quizá impidan ver, con su radicalidad, las historicidad evidente que las contamina.
“Intervenciones”, la sección que cierra el libro, consta de dos ensayos: “La novela sin tradición”, de Fabián Soberón, y “Novelas de frontera”, de Martín Kohan. Se trata de dos reflexiones sobre la novela en las que al asedio del “pos” se le impide la invasión irrestricta. Fronteras hacia adentro, desde Tucumán, Soberón propone, como si no fuera utópica, la fundación de una tradición futura. Las novelas Pretérito perfecto, de Hugo Foguet, La prisión de Bautista, de Dardo Nofal y Salven nuestras almas, de Samuel Schkolnik (junto a los cuentos de Juan José Hernández) son la plataforma de reacción contra un canon que percibe como impuesto. De espaldas a la metrópoli, Soberón hace de su deseo programático una necesidad (desterrar el costumbrismo y el prejuicio folclorista, disputarles la tradición a los tradicionalistas). La apuesta tiene de provinciana lo que de provocación: un gesto a destiempo que pugna, acaso como hasta hace poco Lamborghini, Libertella o Fogwill, por una literatura que no suele figurar en las Historias de la literatura argentina. Fronteras afuera, expandiendo el sentido de “tradición” que recorre el libro, Kohan elige dos novelas del mexicano Yuri Herrera, Trabajos del reino y Señales que precederán al fin del mundo, para desmantelar todos los lugares comunes sobre “la frontera” con los que se suele ocultar el hecho material y concreto de que los aparentes puntos de pasaje son, al mismo tiempo, límites territoriales, administrativos, estatales, culturales, jurídicos, aduaneros (y demás especies) con control monodireccional. La imporosidad de la frontera México-Estados Unidos será un motivo, el narcoimperio será otro, en los que Kohan ve una justificación referencial para el “encuadre premoderno” (“paradójica ‘lengua latina’, que ahora es marca del subalterno, la certera superioridad del ‘ejército más poderoso del mundo’”) con que Yuri estructura el universo representacional de estas novelas. En el tiempo del “pos”, mediante una institucionalidad no siempre legítima y arbitrada por otro, mediante ciertos sistemas en los que la “pertenencia” define la vida o la muerte, nos dice el autor de Dos veces junio, pareciera persistir un orden imperial-medieval sin contemplaciones.
En esta segunda entrega, el grupo de investigación “Literatura, política y cambio”, radicado en la Universidad Nacional de Mar del Plata, no sólo avanza en el estudio de la literatura argentina sino que, además, y quizá por sobre todas las cosas, pone en escena una concepción de crítica en la que la pluralidad de voces y perspectivas no es un postulado vacío y en la que el motor de la reflexión sigue siendo, antes que nada, la literatura".
Martín Pérez Calarco
lunes, 7 de octubre de 2013
Papeles en progreso II (2013)
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Con diseño de tapa de Daniel Baino y ensayos críticos de Edgardo H. Berg, Benjamin Bollig, Mario Cámara, Joaquín Correa, Nancy Fernández, Martín Kohan, Daniel Mesa Gancedo, Fernanda Mugica, Fabián Soberón y Jorge Wolff ya circula el segundo volumen de Papeles en progreso del Grupo de Investigación "Literatura, política y cambio" de la UNMdP.
Reproducimos un breve fragmento:
"Las intervenciones de este volumen no son una simple colección de ensayos. Bajo la forma de una mirada crítica y por momentos descentrada, los trabajos de los autores del libro atraviesan sobre el contexto de la cultura latinoamericana contemporánea la emergencia y la disputa de las escrituras múltiples. Las diferencias entre los tiempos y las intensidades de este libro, hilvanado de acuerdos y desacuerdos, exhiben los movimientos de una misma composición que interroga a la literatura sobre sus usos y fundamentos. ¿Cómo pasar de un relato a otro cuando la serie se transforma en una metáfora política? ¿Cómo entrever más allá del escamoteo los usos plurales y abiertos de una tradición pensada desde un lugar dinámico y productivo? ¿Es posible todavía indicar los puntos de inicio desde una política del corte? ¿Cómo leer el tráfico literario por fuera de la práctica del link y de la vocinglería post? ¿Cuál es el lugar de la literatura en la actualidad? ¿Qué será de la literatura?" (Edgardo H. Berg)
jueves, 27 de septiembre de 2012
Revista Landa, número 0 (2012)
Queridos amigos y colaboradores, les envio el site de la revista Landa, del Nucleo Onetti, recién salida:
martes, 11 de septiembre de 2012
Plebella. Más sobre poesía contemporánea.
PLEBELLA. POESIA ACTUAL
...y después de la celebración por sus 25 números, la revista Plebella, dirigida por Romina Freschi, prepara una novedad para considerar (o mejor, para leer). Hacia fines de este 2012 sale por EUDEBA el libro antología de la revista. Lo esperamos.
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