lunes, 2 de noviembre de 2009

artìculo

Escenografías, miradas y complicidades.
Notas sobre la narrativa argentina contemporánea


Como usted ha comprendido, dice ahora Tardewski, si hemos hablado tanto, si hemos hablado toda la noche, fue para no hablar, o sea, para no decir nada sobre él, sobre el profesor. Hemos hablado y hablado porque sobre él no hay nada que se pueda decir.
Ricardo Piglia, Respiración Artificial. 1980

Piglia instaura un modo de decir la ausencia. Y, consecuencia directa de ello, una figura de lector. Hay un punto en Respiración artificial en que se devela la trama, el procedimiento se pone al desnudo, se rompe la catarsis y la tranquilidad propia del mundo de la ficción: el lector deviene en cómplice del silencio, del no-descubrimiento de la desaparición. Es precisamente allí, donde Piglia genera el modo de decir sobre el terrorismo de Estado predominante en narrativa.
La construcción de un narrador ignorante, encubridor o inocente sitúa obligatoriamente en el otro lado, la lectura, diversas estrategias para llenar esos espacios. Los datos ambiguamente desestimados por la narración, colocados sobre un oscuro y denso telón de fondo, sólo pueden ser recuperados por aquel que sabe. El lector será cómplice de estos relatos, y por lo tanto, cooperador de la(s) trama(s).
El foco se sitúa en la represión o la ausencia: efectos puros, lo que queda del Acontecimiento y la Experiencia. Villa o Dos veces junio, por ejemplo, narran por lagunas, por espacios en blancos, narran para el lector cómplice. Sólo el que conoce puede comprender: el lector toma partido, pese a cualquier postura, por las fuerzas armadas. Porque sabe, porque conoce, y su actitud es pasiva: está (lee) y no hace nada, solo presencia, y así sabe y así conoce y así calla (lee). Activamente pasivo, fantasma de la clase media histórica que calla y otorga: la figura del lector es la policía y sus alrededores: el saber y la ignorancia (o el no-querer-saber), la delación, el encubrimiento.
Una variación paranoica de la pregunta final de Godard: ¿por qué en el cine (lease cualquier arte) se muestra siempre a las víctimas de frente y a los verdugos de espaldas? Romper identificaciones, ver qué hay en los silencios y disparar contra la conciencia del espectador.
por Joaquín Correa.

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